Se cumplen 30 años de la muerte de Juan Pablo I –el Papa de la sonrisa-. Todavía en proceso de beatificación, aún no se han desvelado las causas verdaderas de su muerte, y digo verdaderas, porque el mismo Vaticano se desdice en sus afirmaciones algunos días después de la muerte del Pontifice. He investigado mucho sobre el tema y es cierto que la transparencia que parecío haber en las muertes de otros Pontífices como Pablo VI o Juan Pablo II, no se encuentra en la muerte de Albino Luciani.¿Quién está detrás de esta siniestra conspiración? La P2, la KGB, la CIA, el Cardenal Villot y otros… o simplemente fue un infarto de miocardio como asegura la versión oficial.
Bueno pués como no lo se, aquí os dejo un buen artículo de la publicación “otras fronteras” que no da más luz sobre el tema, pero que quizá os ayude a la hora de sacar una conclusión propia.
Su pontificado duró solo 33 días y fue uno de los más cortos de los que se tenga recuerdo. Juan Pablo I era conocido como el Papa bueno, o el Papa de la sonrisa, ya que esas eran algunas de sus características más marcadas, también por su inclinación hacia una Iglesia más austera y preocupada de las necesidades de la gente más desposeída.
Según un comunicado oficial del Vaticano, la madrugada del día 29 de Septiembre “cerca de las 05:30 AM el secretario particular del Papa, no habiéndole encontrado en la capilla, como de costumbre, le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. R. Buzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio”.
La noticia generó inmediatamente las más variadas reacciones, sobre todo por la poca previsión que había en el cuidado del santo pontífice. Luego se supo que no fue su secretario personal quien encontró al Papa muerto, sino que una monja que era conocida como la hermana Vicenza, quien descubrió el cadáver, al entrar en la habitación del Pontífice, desconcertada porque no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas. La Secretaría de Estado impuso un voto de silencio a sor Vincenza, para impedirle que contase lo que había visto, aunque finalmente lo rompió, ya que -en su opinión- “el mundo debe conocer la verdad” sobre la muerte de este Papa.
Según varios testigos, estaba sentado en la cama, con la luz encendida, las gafas puestas y unos papeles entre las manos. La monja corrió entonces a despertar al secretario John Magee, quien constató la muerte y llamó al cardenal Villot. Acompañado por el médico, éste último examinó el cadáver y llamó a los embalsamadores. El problema es que las declaraciones que éstos hicieron posteriormente no coinciden con las realizadas por otros testigos. Dada la temperatura tibia que aún mantenía el cuerpo y que fue también comprobada por sor Vincenza y por el secretario Lorenzi, los embalsamadores estiman que el fallecimiento debió producirse entre las 4 y las 5, y no a las 11, conclusión que les fue confirmada por monseñor Noé.
¿A partir de estas informaciones, cuál habrá sido el motivo para modificar los acontecimientos? ¿Que ocultaba la cúpula alta del Vaticano en relación a la muerte del Papa?-
Os dejó una encuesta sobre el tema en la que espero que participéis.



