Al día siguiente, nos levantamos temprano y nos encaminamos hacia la estación central de Roma "Termini" en el abarrotado autobus nº 64; que enlaza la estación con el Vaticano. Nuestro destino era Loppiano, una pequeña ciudadela a media hora de Florencia enmarcada por las bellas colinas de la Toscana. Allí nos esperaban nuestras amigas del Grupo Internacional "Gen Verde", de las cuales, algunas veces, habéis podido leer en este blog y de las que os hablaré mas adelante...
Tomamos el Freccia Rossa, un tren rápido (aunque nuestro AVE es mejor) que nos conectaba directamente con Florencia y una vez allí, tomamos un cercanías, hasta Incisa. Allí nos esperaba nuestra amiga Maricel (del Gen Verde), española de San Sebastian, encargada de la parte multimedia en los espectáculos y conciertos, haciendo parte de este grupo desde hace mas de 25 años. Con gran alegría por nuestro encuentro, nos dirigimos directamente hacia Loppiano a 10 minutos de Incisa. Maricel nos hizo un tour por la ciudadela. Tuvimos suerte, ya que un sol radiante nos acompañó durante nuestra visita.
Loppiano, como ya os dije antes, está situada en las colinas toscanas en las cercanías de Florencia, con escuelas, empresas ambientes de trabajo, cuenta con alrededor de 800 habitantes de 70 naciones: desde el Este hasta el Oeste de Europa, Medio Oriente, África, las Américas, Asia, Australia. Estudiantes y docentes, profesionales, artesanos, agricultores, artistas, jóvenes, familias, religiosos y sacerdotes, cristianos de distintos credos y fieles de otras religiones: un prototipo de una sociedad nueva fundada sobre la ley evangélica del amor
Nos detuvimos en el maravilloso santuario de Santa María Theotokos, y admiramos la bella imagen pintada de María, bendecida por Juan Pablo II, ocupando un lugar preferente del Santuario.

Poco después nos dirigimos a la casa del Gen Verde, para almorzar.

Con brevedad; el Gen Verde es un grupo constituido en 1966 por 24 chicas, aunque de la primera formación solo permanece una de ellas; con un estilo de vida, un programa, una meta: contribuir a la realización de la unidad en el mundo por medio de la música, la recitación, la danza. Este grupo cristiano, que hace parte del Movimiento de los Focolares, lleva en su producción musical la sonoridad de distintos países y la originalidad y vivacidad de distintas culturas. En el podemos encontrar representantes de Corea, Chile, Escocia, Italia, Panamá, EE.UU, España, Brasil, Congo, Portugal...
Por la tarde nos encaminamos nuevamente hacia el Santuario para asistir a los Santos Oficios del Viernes Santo...mas de mil personas nos dimos cita en Santa María Theotokos.
Nuevamente, dos de nuestras amigas, nos acompañaron a la estación de Incisa para tomar el tren que nos devolvería a Roma, con una breve parada en la ciudad de Arezzo.
Ya en Roma, nos avisaron que la estación de metro "Colosseo" permanecería cerrada el Viernes Santo con motivo del Via Crucis oficiado por el Papa.
Pues hacia allí fuimos, eso si, a pie. Imaginaba que habría gente, pero la verdad es que era una gran muchedumbre la que esperaba a Benedicto XVI; colapsando todo el Coliseo y sus aledaños. Tuvimos que dar toda la vuelta al Anfiteatro Flavio para poder encontrar un lugar al lado del Arco de Constantino.

El Coliseo, por la noche, es maravilloso, la iluminación, la sugestión, su historia...


Y por fin apareció el Papa, la verdad, no estábamos muy cerca, pero el ambiente que se respiraba alrededor del Coliseo era bastante respetuoso; jóvenes, ancianos, niños, religiosas, sacerdotes, policías, gente paseando al perro. Toda Roma, con sus velas, parecía concentrarse allí esa noche.

Tras hora y media de Via Crucis y con un cansancio de tres pares de narices, nos dimos la vuelta hacia el hotel, no sin antes tomarnos un maravilloso helado romano de nocciola y cioccolato.

FIN DE LA TERCERA PARTE.